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Tecno-managers

Gerentes, tecno-managers y empresas líquidas

Publicado por  Toni Sojo

“Fuenteovejuna todos a una…” o quizás no tanto. ¿Está la alta dirección empresarial preparada para afrontar con garantías la transformación digital? Dependerá del profesional encargado de liderar el cambio. También del sector de actividad y, especialmente, de las turbulencias que presente el mercado.

Lo que sí es una realidad es el nuevo marco en el que nos encontramos. Según datos de febrero de 2018, Apple, Google, Amazon Facebook y Microsoft son las cinco empresas más capitalizadas de mundo con una valoración superior a los 365.000 millones de dólares. Y curiosamente las cinco son tecnológicas. Ni rastro en el top5 de las empresas petroleras, farmacéuticas o financieras ni de las grandes consultoras de servicios que lideraban la economía hace sólo unos años. 

¿Vamos hacia una nueva figura de gestor empresarial? Podría ser, y ese es un aspecto que están teniendo en cuenta muchas escuelas de negocios tanto en sus procesos selectivos como formativos. Hablamos de un tecno-manager que aplique el diseño de una estrategia digital efectiva al gobierno corporativo de su empresa y que acoja la transformación digital en su estructura organizativa.

Si hasta ahora la tecnología en las empresas era sólo competencia de departamento de informática, la cuarta revolución industrial no puede darse sin la participación de todos los departamentos de la compañía, CIOs, CFOs y, especialmente los CEOs, son quienes no sólo deben creer en la transformación digital de su empresa, sino que deben liderarla y hacer partícipe de ella a todos los colaboradores. 

¿Qué características debe tener este nuevo gestor? Se trata de un nuevo tecno-manager que comprenda la tecnología aplicada al negocio y que implemente a su organización, en la medida de lo posible, criterios de empresa “nativa digital”. Esto es la capacidad de innovar de una forma más rápida y ágil, asumiendo la cultura del riesgo y la experimentación y apostando por nuevas metodologías como agile, lean, vica, innovación abierta o el mínimo producto viable… Y sobre todo que contemple que ya no se planifica a años vista, los planes estratégicos a cinco a años ya no tienen sentido. 

Del mismo modo esta transformación digital implica una revisión de los modelos y las herramientas de gestión empresarial que utilizan las empresas que deben ser sencillas, adaptables y flexibles. Nos referimos, entre otros, a ERPs y aplicaciones innovadoras, eficientes y globales que empoderen y den libertad a los empleados quienes, a través de los indicadores correctos, suministren en tiempo real información que permita la correcta toma de decisiones. 

Junto a ello, el nuevo tecno-manager debe tener una visión amplia que le permita convertir las capacidades tecnológicas en oportunidades de negocio y todo ello añadiendo al mix sus conocimientos en las operaciones, las finanzas, el marketing, la experiencia del consumidor y el seguimiento del mercado. Si los antiguos gerentes de las empresas, en muchos casos, no se preocupaban de lo que pasaba fuera de su organización, los nuevos tecno-managers deben hacer todo lo contrario y liderar pensando en los aspectos externos que afectan a su compañía. 

El filósofo y sociólogo inglés de origen polaco Zygmunt Bauman (1929 - 2017) habló a principios de los 90 de la Modernidad líquida en la que observaba, de manera muy crítica, como el capitalismo globalizado está acabando con la solidez de la sociedad industrial.  “En una vida moderna líquida no hay vínculos permanentes, y cualquier cosa que ocupemos por un tiempo debe estar ligada libremente para poder desatarse de nuevo, tan rápido y sin esfuerzo como sea posible, cuando las circunstancias cambien”, dijo Bauman. 

Extrapolado al mundo empresarial nos dirigimos a un nuevo tipo de empresa que también podemos denominar líquidas; que fluyan y que puedan adaptarse y transformarse a los cambios externos. Empresas proactivas, ágiles, abiertas innovadoras y que se encuentren en un constante proceso de cambio gracias a, entro otros factores, la tecnología. Falta ahora encontrar líderes —líquidos o no— que estén a la altura del reto que se les presenta. 

Toni Sojo