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RGPD-ERP

Felicidades, has sobrevivido a la adecuación de tu empresa al RGPD. ¿Y ahora qué?

Publicado por  Oscar Lechago

Pues ya ha llegado, el 25 de mayo entró en vigor el mediático nuevo Reglamento General de Protección de Datos. Aunque desde 2016 sabíamos de la existencia de esta nueva normativa, destinada a proteger los datos personales de los consumidores y fomentar una gestión ética de los datos,  garantizando así la privacidad, la realidad es que, para la mayoría de las organizaciones el RGPD ha sido un dolor de cabeza. Para determinadas empresas ha representado el cumplimiento de regulaciones y estándares internos y externos en materia de protección de datos probablemente por primera vez en su vida. Para otras ha supuesto una amenaza a determinados modelos de negocio y el modo en que se trata la información. Si añadimos que las directrices del reglamento no han destacado por su concreción y muchos han procrastinado en este tema, infravalorando el alcance del nuevo reglamento en las empresas, prácticamente todas las áreas han tenido que correr para cumplir ese maldito punto del tasklist Adecuación del RGPD”.

Pero más que una crítica al estamento europeo, esta es una reflexión sobre cómo la transformación digital, ha afectado transversalmente la interrelación de todos los agentes. El ámbito entre laboral y personal requería de un nuevo marco legal que facilitara la construcción de relaciones con usuarios y sus datos para proteger la privacidad de las personas, y este marco ha sido bautizado como RGPD. En definitiva, y como en toda relación independientemente de su índole, se trata de una cuestión de confianza y respeto a la privacidad. Veamos pues, una vez que ya hemos pasado el mal trago de la adecuación de nuestra empresa al reglamento, qué hemos conseguido:

1. Cualificación y depuración de datos

El RGPD se ha presentado como una oportunidad para revisar las tenencias de datos, en lo que a nuestras relaciones se refiere, examinar el consentimiento que se les atribuye y, o bien restablecer o establecer por primera vez, la relación con los clientes de las organizaciones. Y, aunque ciertamente todas las bases de datos se vean significativamente “purgadas”, un ejercicio que toda organización debe hacer, la verdad es que ha ayudado a comprender y revaloralizar los datos. Se ha realizado un ejercicio de cualificación forzoso, el cual impulsará la creación de nuevos vínculos de confianza con nuestros clientes/usuarios.

2. Empoderamiento de los usuarios sobre sus datos.

El RGPD plantea un nuevo escenario, si anteriormente la explotación de datos ética, implicaba una desventaja comparativa respecto a la competencia. (Piénsalo, organizaciones que habían invertido en soluciones de Big Data o que contaban con estrategias de marketing muy agresivas), actualmente se ha dado un cambio de paradigma, donde la confianza, la privacidad y tanto su cumplimiento como su promoción hacia las personas, resulta ser un atributo de marca. Las personas nos ceden por voluntad determinados datos y esperan que las comunicaciones y cualificación de sus datos, sean de relevancia para ellas mismas, pero siempre respetando los límites que han ellas han marcado y posibilitando el fin de la relación comunicativa y consecuentemente de sus datos.

3. Seguridad de los datos

En plena era de lo digital, los datos cobran un valor incalculable y su protección debe ser una de las máximas prioridades.  La seguridad también es un aspecto crítico en la lucha contra las violaciones de datos. Una violación de datos puede suponer el desplome de toda confianza depositada en una organización, lo que actualmente puede verse traducido en pérdida de confianza, convivir con una dudosa reputación e incluso la pérdida de clientes. La seguridad de los datos es crucial.

4. Consentimiento en el uso de datos.

Sí o sí, debe existir un consentimiento. Esto puede parecer un golpe casi mortal a determinadas estrategias de marketing, pero, como hemos comentando con anteriormente, la cualificación de la BBDD y los beneficios asociados al cumplimiento del RGPD tienen el potencial de transformar la concepción del trabajo. Se trata de Calidad por encima de Cantidad. Por ejemplo, en el diseño de campañas de marketing, no valdrá para nada la creación de contenido “atrapado” de "atrapar todo". Más allá de una segmentación, el consentimiento será el primer gran filtro del embudo de conversión. Y este ejemplo, es extrapolable a muchas más áreas. Se acabó la era de la puerta fría, vivimos en la época de las relaciones.

5. Mayor protección legal

Si antes hacíamos referencia a la inmediata depuración de los registros en bases de datos, cabe destacar que el RGPD persigue establecer un marco donde la seguridad y legalidad promuevan las relaciones digitales, es decir, si el usuario tiene tanto protección como transparencia a la hora de ceder sus datos con la seguridad que se van a utilizar acorde a sus preferencias y respetando los límites que ellos mismos marcan, además de posibilitar la revocación de dicho consentimiento en cualquier momento. Los usuarios estarán abiertos a compartir datos relevantes, generando mejor relación, comparada con las que se efectuaban con anterioridad.

6. Mejor comprensión de los datos de la organización

Después de leer los puntos anteriores, en primera instancia podemos concluir que los datos se han revalorizado exponencialmente. El RGPD hace que las empresas se hayan replanteado, no solo como captar los datos, si no también cómo aprovechar el tratamiento de datos y convertirse en una nueva versión optimizada de la misma organización. El RGPD está modificando el uso de los datos, aspectos como la pseudonimización de campos en el ERP, los distintos permisos de acceso según el perfil, etc. Hacen que, en el corto plazo, un enfoque ético pueda aportar un valor añadido a la empresa respecto a la competencia, pero este reglamento ha venido no solo para quedarse si no para ampliarse y concretarse, extendiéndose a través de toda la ética empresarial en un futuro muy próximo. El único aspecto diferenciador que generará será negativo para aquellas organizaciones en las que brille por su ausencia.

Oscar Lechago

Responsable de Marketing Digital con una demostrada experiencia trabajando en la industria del sofware de negocio. Su trayectoria profesional le ha permitido desempeñar posiciones de jefe de proyectos en consultoría, responsable de usabilidad y product owner en R&D, así como product manager de social y movilidad. Experto en usabilidad, aplicaciones móviles, gestión de personas, SCRUM y LinkedIn, lleva desarrollando su posición en Marketing digital desde 2015.

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