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Cadena de Valor

La cadena de valor busca “inteligencia” para sobrevivir

Publicado por  Manel Alcón

El comercio global está mutando, con los nuevos canales como grandes provocadores de una transformación digital cada vez más profunda. Digitalizar su actividad es ahora una cuestión vital y no basta con introducir tecnología en los canales de relación con los clientes. Hay mucho más. Se trata de competir con gigantes digitales, como Amazon, eBay o Wallapop, y hacerlo con sus propias reglas. Esto tiene implicaciones de muy diversa índole que afectan a todos los eslabones de la cadena de valor. La respuesta pasa por introducir mayor inteligencia en todos sus eslabones.

En un escenario tan nuevo, se buscan respuestas a las grandes preguntas de siempre, ¿cómo ganar y retener clientes, en un entorno de cambio súbito de la demanda? O ¿cómo lograrlo, con eficiencia, menores costes y mayor rentabilidad logística? 

El comercio online ha causado una fuerte sacudida en las cadenas de suministro y distribución de productos clásicas, que ven roto su status-quo de muchos años y están obligadas a reinventarse. Y la gran exigencia es responder a las expectativas del nuevo consumidor.

Se trata de responder a las demandas de un nuevo consumidor, más exigente, informado, digital y que aprecia como grandes valores la calidad, el servicio y el trato recibido por las marcas, y la disponibilidad casi inmediata del producto que elija. En este ambiente de hiperexigencia, los errores se pagan muy caros y no se perdonan los errores de entrega, retrasos o la no satisfacción total del cliente. 

Para lograrlo, operadores logísticos, cadenas comerciales y tiendas deben transformar un buen número de procesos internos y sus propias relaciones, con la ayuda de las tecnologías modernas. Por ejemplo, la posibilidad de conjugar e integrar diferentes canales de relación con el cliente, promover su participación e intervención directa, provocar empatía y aprovechar las posibilidades (de integración, inteligencia predictiva, trazabilidad…) que los datos recogidos nos permitan. Y para ello, es preciso contar con las tecnologías, plataformas y partners más avanzados que se pueda para construir una cadena de suministro “inteligente” que permita mejorar la experiencia del cliente.

La información sigue siendo el gran activo, pero ahora debe utilizarse mejor, de forma más adecuada a los objetivos de negocio, para abrir las puertas a nuevos clientes y oportunidades de negocio. 

Innovadoras tecnologías, como Big Data, Analytics o Inteligencia artificial, vienen en su ayuda para manejar, procesar y extraer conclusiones de un enorme volumen de datos y registros que, una vez procesados, ofrezca información que permita anticiparse a escenarios futuros, ayudando a aplicar las medidas correctoras a tiempo y que mejoren sus prestaciones.

La Inteligencia Artificial también resulta útil, por ejemplo, para introducir mejoras en la cadena de suministro, o a la hora de seleccionar el proveedor más apropiado para un determinado contrato, creando ecosistemas en los que puedan vincularse entre sí diferentes parámetros que resultan clave para nuestros factores de decisión.

O los clásicos software para empresas de logística pueden aprovecharse para integrar este océano de datos y aportar una visión de 360º, tanto de las demandas de los clientes como de los aspectos comerciales, de marketing y operativos de cualquier proveedor logístico, con pronósticos sobre la demanda futura, análisis de las reglas de aprovisionamiento o conciliación de plazos de entrega, existencias de almacén o históricos de compra.

Todo ello, para responder a los principales retos actuales del canal logístico; entrega en 24 horas, máxima fiabilidad, experiencia de cliente inigualable, y futuras innovaciones que mejoren el uso del espacio de almacén, de su transporte y de la entrega. Para construir una experiencia de cliente superior y competir de igual a igual con los nuevos actores digitales.

 

Manel Alcón