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¿Cuándo cambiaste de móvil?...¿Y de ERP?

Publicado por  Santiago Pérez Gorrís

¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de móvil? Por qué lo hiciste, para tener una pantalla más grande, una mejor cámara, más velocidad y conectividad, una mejor respuesta de las nuevas versiones de tus Apps favoritas. Si hace tan poco tiempo, cómo es que en tu empresa continúas trabajando con un ERP antiguo, cuya última versión fue actualizada hace por lo menos cinco años… con algunos parches o retoques en los mejores casos.

Si la última vez que actualizaste en profundidad tu ERP, el fax todavía ocupaba un lugar destacado en la comunicación de tu compañía, ¿crees que trabajas con una herramienta que pueda dar respuesta a las necesidades de tu empresa cuando queráis aprovechar las ventajas de la Transformación Digital y el acceso a un mercado cada vez más global?

Según un estudio de Forrester, la mayoría de las empresas utilizan versiones de ERP que están, por lo menos, dos versiones por detrás de la última actualización y con más de cuatro años  antigüedad. ¿Te das cuenta de lo que suponen cuatro años para una empresa? Y más en un entorno de cambio constante como el actual. 

En un mundo en el que se está innovando más rápido que nunca, todavía muchos ERP parecen estar congelados en el tiempo. La tecnología ha transformado el mundo del software empresarial, poniéndola por primera vez, en lo que a usabilidad se refiere, por detrás de la tecnología de uso doméstico. 

Los trabajadores están acostumbrados a interactuar a través de dispositivos móviles, redes sociales a través de tecnologías cada vez más interconectadas a la red. Pero muchas implementaciones de ERP han permanecido ajenas a estos cambios técnicos. Imagínate que para el mundo en el mundo empresarial no se hubiera inventado el smartphone ni las Apps; las redes sociales fuesen todavía un concepto futurista y conectar el ERP al web fuese un concepto extravagante….

¿De quién es la responsabilidad de este atraso? Bueno, fabricantes a parte, las perspectivas de los altos ejecutivos de las empresas también marcan las expectativas. Según la revista CIO Magazine, sólo un 4% de los responsables IT de las empresas creen que el ERP es una ventaja competitiva. 

Si para esos responsables de IT, el ERP dejó de ser una ventaja competitiva hace tiempo, la cifra antes señalada es comprensible. Sobretodo si ellos ven a sus ERP como costosas herramientas con horas de implantación y consultoría; sistemas de información alejadas de las soluciones plug and play que ofrecen otros fabricantes. En definitiva ERPs estáticos que no permiten a las empresas seguir la espiral de cambios que exige el mercado.

“Pues a mí, mi versión de ERP todavía me funciona,” pensarás. Claro que funciona, pero seguramente, parche tras parche y personalización tras personalización, estás trabajando con una herramienta distinta de la que compraste y distinta a lo que necesitas. Las capas de pintura que han supuesto las re-implementaciones y las pruebas de cambios, las integraciones, las modificaciones en flujos de trabajo y en los informes de esquemas especializados, entre otras muchas “puestas al día” han esclerotizado tu ERP, y sus carencias has debido completarlas con hojas de cálculo extra e incluso procesos manuales...  

A lo mejor ha sido un decisión tomada por fuerza mayor, económica u operativa, pero sea como sea, cuentas con un ERP que no está alineado con las necesidades actuales de tu negocio. Y, dado que las empresas, de media, sólo invierten un 5% de sus beneficios en IT, hay poco interés en gastarse el margen de ganancias incrementando esta partida si consideran que el ERP no va a aportar verdadero valor y competitividad a la organización. 

¿Supone un riesgo para tu empresa lo antiguo que sea tu ERP? ¿Es relevante que tu ERP esté cerrado y sin posibilidad real de una actualización coherente con tus necesidades?  Pues nuestra respuesta es que el riesgo existe, es real y si tu ERP tiene a tu negocio atascado en arenas movedizas, tus competidores ya han salido y van corriendo por la jungla en busca del tesoro. 

Tu negocio necesita un ERP que soporte una transformación real —no simples actualizaciones—. Si el sistema que utilizas está obsoleto y fuera del marco empresarial en el que operan tus competidores, quizá necesitas plantearte cambiar el ERP por uno que sí responda a tus necesidades actuales y futuras.

Santiago Pérez Gorrís