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¿Sabes que la IA puede evitar que tu empresa pase la gripe este invierno?

Publicado por  Marc Canela

Primero fueron las herramientas hand made que encontramos en cualquier museo. Después otras motorizadas, algunas conectadas ya a un circuito de vapor, eléctrico, de aire comprimido, láser…y de ahí a las hermanas mayores, que denominamos máquinas. Las máquinas no nos cabían en el bolsillo —excluyo de esta categoría de máquina a los teléfonos móviles—, por lo que las colocamos en superficies especiales para ellas como naves o hangares. Y la frivolidad se da cuando estas máquinas ya trabajan en equipo…

Máquinas que trabajan en equipo y también en línea, en paralelo, en células y algunas de ellas, las más caras, hacen las mismas cosas de forma diferente. Así que una de las principales preocupaciones de estos humanos es diseñar mecanismos para que las máquinas sean capaces, ellas solas y con muy pocas instrucciones, de hacer las mismas cosas de forma diferente y, si hace falta, auto-gestionarse. 

Herramientas hechas a mano, motorizadas, mecanismos, máquinas formadas por tornillos, bielas, tuercas, brazos, tubos, juntas tóricas que se mueven gracias a una información que se acostumbra a guardar en un procesador. Un procesador que ejecuta las instrucciones que recibe, más o menos, como lo hacemos los humanos con nuestro cerebro. ¿Pero se supone que los humanos tenemos inteligencia natural?, se supone… Y si seguimos comparando a las máquinas con nosotros la pregunta es ¿Cuándo tendrán verdadera inteligencia artificial (IA) las máquinas y cómo afecta eso a los ERP?

Abro paréntesis, parece que hoy en día, para que la inteligencia artificial sea creíble tiene que tener forma de humanoide. Pero cuando le hablo a mi coche, a mi móvil o a mi SmartTV no hay forma humanoide. Primer Tip para los fabricantes de servidores: se acabaron las cajas, a partir de ahora forma humanoide. Cierro paréntesis.

Pero un ERP no tiene forma —ni humanoide, ni de caja, ni de SmartTV—. Tal vez podemos denominarlo como lo denominan en inglés: software, una mercancía suave. Un ERP se parece a las instrucciones que recibe un procesador y que, análogamente, podemos comparar con nuestro cerebro. Una especie de alma de los servidores. La pregunta sería si el ERP es la inteligencia artificial y también el alma de las máquinas.

Pero un ERP no tiene forma —ni humanoide, ni de caja, ni de SmartTV—. Tal vez podemos denominarlo como lo denominan en inglés: software, una mercancía suave. Un ERP se parece a las instrucciones que recibe un procesador y que, análogamente, podemos comparar con nuestro cerebro. Una especie de alma de los servidores. La pregunta sería si el ERP es la inteligencia artificial y también el alma de las máquinas.

Así pues, ya tenemos un ERP con inteligencia artificial que ha “aprendido” las reglas de negocio, los procesos, las decisiones en función de resultados. Un ERP utilizado por humanos con inteligencia natural y a los que coloquialmente llamamos usuarios. Además, con la particularidad de que, en función de la historia anterior, el ERP es capaz de calcular el punto óptimo de pedido; el precio de venta del cliente “A” para hoy; los costes financieros que tendré si no remeso hoy o si mañana no cobro esta factura… entre muchas y muchas cosas más.

¿Y qué pasará el día que decida incorporar o modificar mis reglas de negocio y mis procesos? ¡Tranquilos!, no hay que desmontar nada, ni soldar, ni taladrar como ocurre con una máquina. Nuestro usuario inteligente tiene el “poder” de cambiar el cómo hay que reaccionar ante una nueva situación de negocio.

Por lo tanto, con un ERP de última generación es posible indicar a las máquinas la mayoría de acciones y decisiones que tomamos en función de otros resultados. Y todavía le sobra inteligencia artificial para, por sus propios medios, deje de fabricar una cosa y ponerse a fabricar otra. 

¿Tiene tu ERP ese nivel de inteligencia artificial? ¿Es lo suficientemente inteligente? La respuesta es sencilla y directamente proporcional a las veces que aparezca la palabra “excepciones”…con la consecuente llamada al programador humano para que pase a modificar. 

Otra pregunta ¿Cuántas veces has tenido que rechazar, abandonar o quitarle de la cabeza una buena idea a un comercial, simplemente porque el ERP no lo soporta? ¿O por qué el coste de programador humano es elevado? ¿Cuántas hojas de cálculo satélite están orbitando alrededor de tu ERP porque éste no es capaz de solucionarlo?

Si la respuesta es ninguna, estás bien. Si en cambio la respuesta es cualquier otra, pasando de alguna vez, a menudo o siempre…es que estás mal. Por eso tú, que tienes inteligencia natural o nativa, ya estás tardando en buscar un ERP en condiciones. Una solución de gestión empresarial que te permita introducir reglas de gestión de tu empresa; su política comercial; sus algoritmos de aprovisionamiento; ese conocimiento que te caracteriza y te diferencia de la competencia y te permite actuar marcando la diferencia en el mercado. Busca un ERP, y te recomiendo que tengas en cuenta los 10 aspectos clave para elegir un ERP.

Y mira por donde, esa inteligencia artificial cuenta con unas reglas que se retroalimentan y manejan una gran cantidad de información a la que no podemos llegar desde nuestro cerebro humano. Unas reglas que cada vez generan más datos, más escenarios y manejan más y más información. Así hasta el día en que abras la puerta de tu casa y encuentres tu compra hecha, sin ni siquiera haber pensado en hacerla. O tal vez encuentres al farmacéutico con ese medicamento que deberías tomar porque hoy no te sientes bien. ¿Qué ha pasado? La Inteligencia Artificial ha comprobado tu comportamiento los últimos días y, a partir de tus constantes, se ha anticipado a prevenir la gripe que un día u otro todos vamos pasando. Las empresas también.

Así que, como decimos coloquialmente, hay que estar preparado para el trancazo de cada otoño e invierno. Pero, no dejes que a tu empresa la contagie el no conocer o no disponer de los últimos avances porque todavía no hay fórmulas magistrales para los servidores que están sufriendo la epidemia de no actualizarse y de vivir de espaldas a los nuevos progresos y evoluciones.

Pregúntanos, todos somos humanos, pero nosotros hace años que vivimos de la mano de la innovación, ayudando a mejorar la excelencia empresarial de nuestros clientes.

Marc Canela