ratio solvencia
4 Abr. 2019

¿Cómo te ayuda el ratio solvencia a saber si una inversión es viable?

 

En un entorno tan competitivo como el actual ninguna empresa se puede permitir quedarse atrás. Aunque todo vaya bien, hay que buscar nuevos retos y nuevas inversiones a realizar.

Pero lanzarse a hacer una inversión sin antes haber tomado una serie de precauciones es un gran riesgo. Hay datos que es fundamental conocer antes de decidir si entrar o no en un negocio, uno de ellos es el ratio solvencia.

Antes de entrar de lleno a conocer mejor este concepto conviene diferenciar entre solvencia y liquidez, que son dos términos que se pueden llegar a confundir.

La solvencia es la capacidad que tiene una empresa para hacer frente a las obligaciones que tiene pendientes, mientras que la liquidez hace referencia al dinero en efectivo del que dispone la empresa. El estado idóneo es aquel en el que la empresa tiene liquidez, ya que eso garantiza su solvencia.

¿Qué es el ratio de solvencia?

El ratio de solvencia nos indica la capacidad que tiene una empresa para hacer frente al pago de sus deudas. A efectos prácticos una empresa es solvente si el valor de todos los bienes y derechos de los que es titular es suficiente para poder cancelar todas las deudas y obligaciones que tenga pendientes.

Solvencia vs. liquidez

La solvencia es la capacidad que tiene una empresa de hacer frente a obligaciones de pago en su totalidad, en función de la totalidad de sus recursos económicos. Mientras que la liquidez hace referencia al dinero en efectivo del que dispone la empresa para las obligaciones más inmediatas. 

El estado idóneo es aquel en el que la empresa tiene liquidez (esto propicia que no suspenda los pagos), sin embargo, este escenario no garantiza la solvencia; y viceversa.

A efectos prácticos, una empresa es solvente si el valor de todos los bienes y derechos de los que es titular (es decir, el conjunto de sus activos) es suficiente para poder cancelar todas las deudas y obligaciones que tenga pendientes, tanto en el presente como en el futuro. Es una situación de estabilidad, a pesar de que la empresa puede tener solvencia pero no tener dinero líquido para realizar sus pagos más próximos.

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En el caso de una empresa que quiera invertir, conocer previamente su ratio de solvencia es imprescindible para conocer el límite de endeudamiento. Si a pesar de la inversión que se quiere realizar, la empresa va a seguir siendo solvente, se puede asumir el riesgo. Por el contrario, si invertir en un nuevo negocio pone en peligro esa capacidad para hacer frente al pago de deudas, entonces es mejor abstenerse, o como mínimo plantearse las cosas de otra forma.

Este dato le sirve a las empresas para saber si les conviene o no hacer una inversión, pero también es útil a la hora de tratar con proveedores y con entidades bancarias, puesto que es información que puede ayudar a la hora de negociar.

¿Cómo puede ayudarte la ratio de solvencia?

En el caso de una empresa que quiera invertir, conocer previamente su ratio de solvencia es imprescindible para conocer el límite de endeudamiento que puede permitirse

Si, a pesar de la inversión que se quiere realizar, la empresa va a seguir siendo solvente, se puede asumir el riesgo (además de que será más sencillo conseguir la financiación necesaria). Por el contrario, si invertir en un nuevo negocio pone en peligro esa capacidad para hacer frente al pago de deudas, entonces es mejor abstenerse o, por lo menos, estudiar la inversión desde otra perspectiva.

Además de ello, esta información también es útil a los directivos a la hora de tomar decisiones y tratar con proveedores y entidades bancarias, puesto que puede ayudar en el momento de negociar una financiación para nuevos proyectos.

Cálculo del ratio de solvencia

Para hacer el cálculo de la ratio de solvencia hay que tener en cuenta los activos corrientes y no corrientes, así como los pasivos corrientes y no corrientes. Por lo tanto, se parte de la contabilidad empresarial.

Se entienden por activos corrientes, también llamados circulantes o líquidos, aquellos que se pueden convertir en dinero líquido en un plazo inferior a los 12 meses. El ejemplo más claro es el dinero en cuentas corrientes o el stock (aunque, a decir, verdad, las mercancías en stock se encuentran a medio camino entre activos corrientes y no corrientes). Mientras que los activos no corrientes son aquellos cuya conversión en dinero líquido suele requerir más de 12 meses, por ejemplo, una nave industrial.

Por otra parte, el pasivo no corriente es el conjunto de deudas y obligaciones a largo plazo (con vencimiento superior a un año) y el pasivo corriente son las deudas y obligaciones a corto plazo, de duración inferior a un año.

Así pues, la ratio de solvencia es el resultado de dividir la suma del activo no corriente y el activo corriente (activo total) entre la suma del pasivo no corriente y del pasivo corriente.

Ratio de solvencia = Activo corriente + activo no corriente / Pasivo corriente + Pasivo no corriente

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Valoración de los resultados

omo puedes deducir, si la totalidad de los activos (conjunto de bienes y derechos que tiene la empresa) es mayor a los pasivos, la ratio de solvencia debe ser superior a 1. Esto significaría que, transformando en dinero todos los activos, podríamos pagar todas las deudas que posee la empresa.

Por otra parte, debemos tener en cuenta el neto empresarial, es decir, los fondos propios que posee la empresa (capital y reservas). La fórmula principal de la contabilidad es: Activo = Pasivo + Neto.

Por consiguiente, se presupone que el activo total debe ser mayor al pasivo total, puesto que los activos se financian de dos formas:

  • Con fondos propios (neto empresarial).
  • Con recursos ajenos (pasivos, a corto o a largo plazo).

Por lo tanto, tener una ratio de solvencia de 1 es insuficiente. El resultado de la fórmula de la ratio de solvencia debe ser igual o superior a 1,5. Ese es un valor ideal, aunque siempre deberá contrastarse con el pasado y con otras empresas del sector. En este caso, se podría hacer la inversión con seguridad.

Si la ratio de solvencia está por debajo de 1,5, implica que no hay solvencia suficiente para hacer frente a todas las deudas. En una situación de este tipo, la empresa debería abstenerse de hacer grandes inversiones, comenzar a analizar cómo se ha llegado a esta situación y cómo puede solventarse y, a partir de ahí, tomar decisiones.

Por otra parte, si la ratio de solvencia está muy por encima de 1,5 también puede ser señal de que hay demasiado activo corriente que podría llegar a perder valor, por lo que invertir dicho activo es bastante recomendable si se le quiere sacar más rendimiento.

En síntesis, el valor óptimo de la ratio de solvencia es por encima del 150 %, aunque no muy alejado de este parámetro. Este es un dato fundamental de conocer para saber si existen o no problemas financieros en la empresa, por eso nunca puede faltar en los análisis financieros.

Si no se dispone de tiempo o conocimientos para hacer este tipo de cálculos y su correspondiente interpretación, lo mejor es ponerse en manos de especialistas que puedan proveer el software de finanzas necesario. Ten en cuenta que no utilizar correctamente la ratio de solvencia puede dar lugar a la pérdida de oportunidades de inversión o, peor todavía, a entrar de lleno en un concurso de acreedores.

Si no se dispone de tiempo o conocimientos para hacer este tipo de cálculos, lo mejor es ponerse en manos de especialistas para tener el software de finanzas necesario. Ten en cuenta que no utilizar este dato puede dar lugar a la pérdida de oportunidades de inversión, o peor, a entrar de lleno en inversiones que pueden llevar a la empresa a la quiebra.

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