30 Mar. 2020

ERTE: solución de crisis para la empresa española

 

Las empresas españolas se encuentran ante un reto de dimensiones desconocidas. La palabra ERTE encabeza titulares a diario y se cuentan por decenas de miles los trabajadores que han sido enviados a casa por la suspensión temporal de sus contratos.

Algunos empresarios, ante la amenaza del coronavirus, habían empezado a tomar medidas que, poco después, descubrieron que resultaban insuficientes; mientras que otros se han visto sorprendidos por una situación que era difícil de predecir.

Ahora el objetivo es minimizar el daño, tratar de definir un plan de continuidad, y velar por el cumplimiento y la eficacia en la gestión, para no afectar a la reputación del negocio ni a sus posibilidades de futuro

Cómo afecta la crisis del COVID-19 a las empresas españolas

A principios de marzo se publicaba el informe de KPGM “La empresa española ante el COVID-19”. En este documento, se recogían las primeras medidas tomadas por las organizaciones de nuestro país, antes de declararse el estado de alarma. Refuerzo de la higiene, reducción de los viajes o fomento del teletrabajo, resumían las iniciativas puestas en marcha en un momento en que cerca de la mitad de las empresas españolas encuestadas, concretamente el 47 %, contaban con un plan de continuidad de negocio ante el COVID.

Pero, a día de hoy, la situación es muy diferente. Así la resume Infobae:

Infobae

 

Y es que la crisis sanitaria ha extendido sus efectos a las finanzas, marcando el inicio de una recesión económica que afecta a todos los países por igual. Si el sector turismo fue el primero en notar su alcance, en la actualidad las demás industrias le siguen, al verse afectadas por el efecto dominó de una parálisis que no deja de avanzar.

Para las empresas españolas se trata de un desafío que hay que abordar manteniendo la cabeza fría y teniendo en cuenta todas las dimensiones de la situación que atraviesan el país y la economía global.

Habrá quienes se planteen hacer un ERTE, quienes pueda seguir adelante buscando alternativas a su organización del trabajo habitual y también se encontrará a empresarios que se vean forzados a tomar otro tipo de medidas.

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¿Qué empresas españolas han hecho un ERTE en marzo 2020?

Como comentábamos en líneas precedentes, el sector turismo fue el que menos tardó en sufrir las consecuencias económicas de la crisis del coronavirus. El ERTE fue la solución elegida para capear el temporal y garantizar los pagos a las plantillas, gracias a la prestación. Tomaron esta decisión empresas como:

  • Vueling. Afectando a 3.800 empleados.
  •  Meliá Hotels International, para sus hoteles y oficinas en España. Afectando a 8.382 empleados.
  • NH Hotel Group. Afectando a más de 3.000 empleados.
  • Iberia. Su expediente alcanza a 13.900 empleados.
  • Ávoris. La agencia de viajes del Grupo Barceló afecta con su ERTE a 3.500 trabajadores.

El sector del automóvil no tardó mucho en reaccionar. El ERTE se vio como la solución más apropiada para preservar la salud de la plantilla y garantizar que las familias no se vieran expuestas a impagos, si la situación empeoraba. Así actuaron empresas como:

  • Grupo Antolín. Con un ERTE para casi 1.400 trabajadores.
  • Seat. Afectando a toda su plantilla, 14.800 empleados, a los que se comprometen a aportar la diferencia entre la prestación de desempleo y el 80% del salario habitual. 
  • Nissan. En este caso las medidas incumben a 3.000 de sus empleados en Cataluña.
  • Mercedes-Benz. Su expediente comprende a los 5.000 trabajadores de la planta de Vitoria.
  • Ford. El expediente afecta a casi la totalidad de la plantilla, cerca de 7.000 trabajadores a quienes se complementará la prestación por desempleo para asegurar a cada empleado hasta el 80% del salario habitual, respetándose también los complementos, la totalidad de las vacaciones y pagas extra.
  • Michelin. Un total de 7.000 empleados se han visto afectados, y, al igual que otras empresas del sector, Michelin complementará la prestación por desempleo hasta el 80% del sueldo bruto normal.

El sector retail sufrió el mayor impacto de la crisis al decretarse el estado de alarma. El confinamiento en los domicilios, si bien deja abiertas las puertas al comercio online, hace mella en la estructura empresarial relativa a los establecimientos físicos. El ERTE ha sido la solución por la que han optado:

  • Primark. Prácticamente la totalidad de su plantilla en nuestro país se ve alcanzada por el ERTE aprobado, que deja en suspensión de empleo a 6.000 personas. Cabe destacar que la compañía abonará la cantidad necesaria para complementar la prestación por desempleo hasta asegurar que cada empleado llegue al 100% de su salario habitual durante marzo, quedando abierto un proceso de negociación para determinar cómo se procederá en los próximos meses.
  •  Mango. Recurre al ERTE como medida que alcanza a 4.767 de sus empleados en España.
  • H&M. Con 6.000 afectados en nuestro país, que no dejarán de percibir el 100% del salario durante los primeros 14 días, gracias al compromiso de la empresa de complementar la prestación.
  • Tous. Su plantilla se ha visto afectada por esta medida temporal aunque, tal y como se publica en Economía Digital, “la firma complementará la prestación por desempleo que percibirán sus trabajadores con «el 80% de su salario bruto fijo mensual».
  • El Corte Inglés. Con 25.900 trabajadores afectados por la medida, aunque, en este caso, la misma organización ha asegurado que abonará la diferencia de percepción salarial a cada empleado, entre la prestación y su sueldo habitual, para que continúen ingresando el equivalente al 100 % de la nómina cada mes.

No son las únicas empresas que han encontrado que el ERTE era la mejor solución ante la crisis sanitaria y la incertidumbre financiera que atravesamos. También empresas como IKEA España, Burger King, Desigual, Pikolín, Alsea, Mediapro, Adolfo Domínguez, Abengoa, CAF, Cabify, Brico Depôt, Gestampo, Bioparc o Air Nostrum han optado por esta medida para tratar de garantizar la estabilidad de la compañía. 

 

 

ERTE por fuerza mayor: cómo reacciona la empresa

Amparados por el Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes y extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19, desde el 18 de marzo de 2020, se ha empezado a recurrir al ERTE como solución en la empresa española.

Con el objetivo de evitar los despidos, se han flexibilizado los procedimientos de ajuste de la actividad laboral que se impongan con carácter temporal. El ERTE por fuerza mayor permite a los empleados suspendidos de contrato temporalmente cobrar el paro hasta que se recupere la normalidad (incluso en los casos en que carezcan del periodo de ocupación cotizada mínimo para garantizar la percepción de esta prestación contributiva), mientras que para el empresario supone un alivio en términos de cotización. En concreto:

  • Empresas con menos de 50 trabajadores quedan exentas del pago de las cuotas a la Seguridad Social.
  •  Empresas con una plantilla mayor solo abonarán el 25% de las cotizaciones.

En cuanto a esta opción, es importante recordar el compromiso de mantener el empleo de los trabajadores en las empresas que hayan recurrido al ERTE. Una obligación que se extiende hasta los seis meses posteriores a la reincorporación, una vez sea posible reiniciar la actividad.

Se trata de una solución bien valorada por los empleados, que facilita a la PYME centrarse en la estrategia a seguir a la hora de reanudar la actividad, cuando la situación vuelva a la normalidad. Al optar por el ERTE, consiguen asegurar que sus plantillas recibirán un ingreso todos los meses y ganan un tiempo precioso, que les permitirá prepararse mejor para enfrentarse a la realidad tras la crisis del coronavirus.

Empresas que no necesitan recurrir al ERTE: medidas a tener en cuenta

Para las empresas que no necesiten recurrir al ERTE, habrá que tener en cuenta la necesidad de:

  1. Fomentar el teletrabajo en los casos que sea posible.
  2. Solicitar la realización de una autoevaluación de riesgos voluntaria por parte de los trabajadores en remoto.
  3. Adaptar la jornada y flexibilizar horarios.
  4. Asegurar la posibilidad de reducción de horario para el cuidado de familiares enfermos de COVID-19.

Cómo retomar las actividades de las empresas tras el ERTE y la desaceleración del negocio

Cuando lleguemos al punto final del COVID-19 que todos esperamos estaremos en el punto inicial del retorno a la actividad en las empresas. ¿Por dónde debemos comenzar?

Tal vez lo más sensato sea aplicar el sentido común, y lo primero que habrá que hacer será pensar qué tengo que hacer: Elaborar una lista de las actividades más importantes y las más urgentes. Muy posiblemente, no se podrá empezar con un “decíamos ayer”. En el entorno de la pyme, y dependiendo de como haya afectado el parón a la empresa, lo más importante en el corto plazo será velar por la liquidez y el acceso a la financiación si es necesario. Será recomendable hacer un test de estrés de la empresa que determine cuanto tiempo y en qué condiciones puede aguantar la empresa en una situación de incertidumbre durante unos meses. En base a ello habrá que ir al grano respecto a cuáles son las necesidades concretas de liquidez, los gastos fijos y qué escenarios (con sus correspondientes planes de acción) se barajan ante la posibilidad de que la pyme reduzca sus ingresos. En cuanto a otros aspectos relacionados con el área de la cadena de suministro y la gestión financiera de la empresa tendremos que evaluar el perfil crediticio y comercial de los proveedores, de manera que podamos trabajar en entornos flexibles que nos den margen de maniobra en el corto plazo.

Por otro lado, ahondando en actividades concretas que serán prioritarias a revisar una vez que comience de nuevo la actividad de la empresa, son nuestros sistemas de información ERP los que pueden “guiarnos” también a tomar las primeras decisiones, especialmente las relacionadas con las áreas económicas, de producción y comercialización (informes de cuentas a pagar y cobrar, informes de Tesorería, calendario fiscal, etc). Por ejemplo, desde el punto de vista comercial, antes de servir pedidos atrasados, habrá que comprobar cómo están nuestros clientes, cómo está la cartera de pedidos, operar en función de los pedidos pendientes y comprar en función también de los pedidos pendientes de servir. Porque comprar, fabricar o servir sin hacer comprobaciones previas incrementará la deuda a corto y medio plazo.

De forma colateral y dentro de la gestión operativa de la empresa, habrá que tener en cuenta que el teletrabajo muy probablemente será extensible por un periodo más amplio del estipulado por los organismos oficiales una vez haya pasado el pico de la pandemia. La vuelta al trabajo presencial será paulatino, y tanto al inicio de la relajación de las medidas de confinamiento como en los meses siguientes, es imprescindible que aquellas empresas que pueden apostar por el teletrabajo tengan los sistemas de información adecuados para tal fin. Para ello contar con sistemas de gestión cloud del negocio facilitará que la operativa de la empresa siga activa no importa donde se ubiquen los empleados. Hablamos no solo de herramientas de comunicación entre empleados que es lo que muchas empresas tienen, sino de sistemas de gestión ERP que permitan gestionar todos o gran parte de los procesos de la empresa con una simple conexión a internet.

Ya desde un plano más global, será importante también tener en cuenta que una vez que se retomen las actividades del negocio (y dependiendo de cómo haya afectado el parón a la empresa), será momento de repensar la estrategia de la empresa. Todo ello con el fin de reconducir (o no) la situación en el corto o medio plazo, pero sin dejar de lado la visión optimista de que tarde o temprano todo puede volver a su cauce y de que toda crisis abre la puerta a nuevas oportunidades.

De todas formas todo está aún por ver, y a medida que pasen los días o semanas, tendremos más visibilidad del impacto que esta pandemia tendrá sobre nuestra economía y nuestras empresas. Conviene por tanto no anticiparse en demasía y tomar medidas al hilo de los acontecimientos, porque un exceso de precaución puede también retrasar la capacidad de relanzamiento del negocio una vez se suavice la actual situación.

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