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El camino de la consultoría de transformación digital

En realidad, a la mayoría de empresas les falta realmente poco para afrontar lo que se ha denominado la revolución de nuestro tiempo, en especial si cuentan ya con el apoyo de una consultoría de transformación digital.

El uso de la informática está presente en el mundo empresarial desde hace muchos años. Los negocios la emplean tanto para gestionar sus cuentas, como para planificar sus compras y pedidos. La inmensa mayoría cuenta con presencia en internet e interactúa con colaboradores y clientes por este medio.

Los CAPEX de adquisición de nueva tecnología están en mínimos históricos gracias a las posibilidades que ofrecen la nube, la virtualización, el pago por uso… que transforman ese inmovilizado en un gasto recurrente OPEX. Realmente, lo único que falta es creérselo y encontrar la implicación decidida de las cúpulas directivas que acepten y lideren estos cambios en sus empresas para que la cultura de la transformación digital pueda extenderse. Un proceso en el que el expertise una consultoría de transformación digital puede marcar la diferencia.

¿Cómo se produce la transformación digital en la empresa?

Esta revolución tecnológica está ocurriendo de forma realmente rápida. Diversos informes señalan que 8 de cada 20 industrias líderes en sus respectivos verticales sufrieron durante 2018 una disrupción en su entorno que las acercó más al precipicio de la irrelevancia.

Hace cinco años, una licencia de taxi valía en la ciudad de Nueva York 1,2 millones de dólares… hoy cuesta 250.000 dólares. Échale la culpa a Uber si quieres, pero lo cierto es que los ejemplos se multiplican en todos los sectores.

Desde luego, no hay que correr como gallo sin cabeza. No es un proceso en el que haya que entrar a la carrera, sino teniendo las ideas muy claras de qué quiero digitalizar y qué puedo mantener digitalizado. Es cuestión de tener una clara estrategia. No se trata de abrir proyectos que no lleven a ningún sitio. Tampoco proyectos que abandonar por falta de presupuesto o por obsolescencia tecnológica.

El Pony Express fue una increíble innovación en su tiempo. Redujo de un mes y medio a 10 días el envío del correo postal entre punta y punta de EEUU. Fue mediante una red de postas, caballos e intrépidos jinetes. Pero no estuvieron atentos a lo que ocurría a su alrededor. En solamente 18 meses, toda la infraestructura creada quedó en nada cuando el telégrafo logró conectar las dos costas norteamericanas.

Como en todo, muchas empresas solo empiezan a dar el primer paso cuando ven los resultados positivos en su competencia. Pero la transformación digital no se trata solo de copiar. Es cierto que es fácil acceder a muchos casos de uso resueltos con éxito que se pueden incorporar a la organización, y que existe un canal de integradores de soluciones que pueden ayudar mucho en la correcta elección, pero hay más, un trasfondo que puede descubrirse más fácilmente con el apoyo de una consultoría de transformación digital.

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¿Cuánto hace falta evolucionar para completar el proceso de transformación digital?

Muchas empresas se preguntan a su consultoría de transformación digital cuándo concluye el proceso de cambio. Pero debemos tener todos en cuenta que esta evolución es un camino, no es una meta ni un objetivo. No llegará un momento que digas: Ya estoy transformado digitalmente.

El mercado te va a reclamar qué tecnología es relevante pera tu negocio. La consumerización, la omnicanalidad, la fabricación bajo demanda… son conceptos que hay que aprender a manejar. Ya no basta fabricar lo que nos venga mejor y obtener los márgenes en función de los componentes que añadamos según nuestras negociaciones con proveedores. Cada vez más, se fabrica en función de las respuestas de nuestros clientes y consumidores, adaptando y personalizando en gran medida el producto final.

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Igual hay que cambiar el foco y empezar a intentar conocer más a nuestros clientes, por qué canales les gusta llegar a nosotros… Las decisiones empresariales deben contar con la aportación de los distintos departamentos de negocio: preventa, producción, informática, contabilidad. Básicamente, podría decirse que la transformación digital parte y requiere de un cambio cultural.

Si tenemos claro que la tecnología es una herramienta para afrontar el camino – que no autopista – de la transformación digital, los términos Movilidad, Cloud, Big Data, IoT, Inteligencia Artificial, dejan de ser abstractos y tenemos que analizar cómo encajan de acuerdo a las condiciones de nuestro entorno, de nuestro modelo de empresa, de lo que ya tengamos y de a dónde queremos llegar. No es sencillo, pero sí viable. En especial si se cuenta con el apoyo experto de una consultoría de transformación digital.

Un equipo profesional de consultores recomendarán, por ejemplo que, mejor que abordar un proyecto gigantesco que resultará más difícil de manejar y concluir, se opte por proyectos pequeños y troceados, fácilmente controlables, pero que supongan claros avances palpables y cuantificables para ir ganando, poco a poco, experiencia y confianza.

No existe una fórmula para saber por qué tecnología empezar, es necesario hacer análisis previos de objetivos y definir una estrategia para alcanzarlos, teniendo en cuenta que la base de la transformación digital es el cliente. Y, poniéndole en el centro, debemos procurar:

  • Mantener mejores interacciones.
  • Incrementar la calidad y la cantidad de las mismas.
  • Lograr su lealtad.
  • Repetir el patrón para llegar a nuevos clientes.

Cuando se empiezan a alcanzar estos objetivos es fácil darse cuenta de que existen múltiples otros aspectos en los que la digitalización ayuda a tener la empresa bajo control. Todo lo referente a los pagos con Hacienda, con los bancos, con los proveedores está mejor gestionado, se automatizan las tareas y se evita saltarse los plazos.


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La seguridad: una de las prioridades según la consultoría de transformación digital

El poder utilizar a nuestro favor la fuerza de las redes sociales, del inbound marketing, de los marketplaces, de las APIs públicas, el Blockchain, … solo es posible con procesos y metodologías digitalizadas. Desde luego, si no se empieza hacia adentro, ofreciendo herramientas digitales a los propios empleados, difícilmente seguiremos hacia fuera.

Para ello, además de una dirección implicada y plenamente convencida de las ventajas de la transformación digital es necesario informar y formar a los trabajadores. Las empresas que no ven clara la necesidad de actualizar contenidos y conocimientos entre sus empleados no van a estar preparadas para jugar en esta liga. De forma complementaria, es necesario proporcionarles las herramientas adecuadas para no condicionar su progreso.

La formación, información y herramientas deben integrarse en el plan de seguridad de la empresa tal y como recomendaría una consultoría de transformación digital. Transacciones, datos privados y el acceso a información crítica están mejor asegurados. No solo hay que proteger los activos de la organización propiamente dichos, sino también prestar atención al mayor foco de vulnerabilidades: los endpoints.

Hay tendencias como el BYOD en las que los trabajadores se sienten más a gusto trayendo sus propios dispositivos al trabajo. En un gran número de ocasiones, los equipos de los trabajadores son más avanzados que los proporcionados por la empresa. Es un modelo de negocio que requiere de una política de seguridad adaptada a esta situación, evitando poner en riesgo la información sensible.

El papel que se ve más afectado en el mundo de la transformación digital es el CIO, que junto con el CSO, dejan de dirigir lo que en ocasiones era considerado un servicio interno para convertirse en motores de negocio, primordiales para el éxito de la compañía.

Sin duda cuanto más cerca estén sus opiniones del centro de decisiones, más realistas serán los proyectos emprendidos. Para ello, estos profesionales deberán tener las dotes de un consultor que conozca los fundamentos del sector en el que se mueve, estar al día de las tecnologías que se emplean en el día a día y cómo implementarlas. De esta manera podrán adelantarse a las demandas de una sociedad cada vez más cambiante y globalizada.

La clave para iniciar el camino de la transformación digital es estar preparado y dispuesto a cambiar. Y, una vez iniciado el proceso, debes ser consciente que ya no podrás detener la evolución y, seguramente, necesitará continuar a una velocidad superior a la que estabas acostumbrado. Y, en esa carrera, es primordial contar con la visión experta de una consultoría de transformación digital.

¿Cuál es el coste de la transformación digital del negocio?

Cuando uno se pregunta por el coste de afrontar la transformación digital, basta comparar lo que gastaba hace unos años una gran multinacional:

  • Coste de tener en marcha su propio centro de cálculo.
  • Inversión en programas hechos a medida para explotar su negocio.
  • Necesidad de invertir en una amplia variedad de licencias informáticas que debía comprar anualmente.

Hoy día, puedes comprar online lo que quieras en términos de capacidad de computación y espacio de almacenamiento. Igual de sencillo resulta adquirir tecnologías de última hornada, como la analítica Big Data, por supuesto, pagando solo por el tiempo que se usen.

Los programas de amortización y obsolescencia de hace unos años estaban calculados a cinco o más años. Es algo impensable hoy día. Ningún proveedor se arriesgaría a esperar ese tiempo en introducir una innovación o un nuevo producto en el mercado.

Los tiempos ya no se miden por meses, sino por semanas. El retorno de la inversión hay que verlo también con coste de oportunidad que supondría no estar en el ajo. ¿Estás dispuesto a afrontar los costes de no transformarte? ¿Ya cuentas con un aliado en el proceso como la consultoría de transformación digital?

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